Los del otro lado

Calle Fariña Nº 465, en la acera oriente y a pocos metros de Dávila, en un edificio de dos pisos vivían en la planta baja, mi abuela paterna y sus tres hijas hermanas de mi padre.

A menudo la visitaba y caminaba los algo más de mil metros que separaban nuestras casas. Ella era mujer de silencios, que los interrumpía para ofrecer otra ronda de mate o de sopaipillas.

Después me iba a la Vega, llenando mis pulmones con los olores de fruta y verdura y mis oídos con las voces de los feriantes voceando sus mercaderías.

Sí, soy del otro lado, de la Chimba, de caminar con los amigos del barrio por Santos Dumont hacia el oriente y subir el San Cristóbal, hasta la virgen misma, escondiéndonos de los guarda parque; entrar clandestinamente al zoológico y regresar a casa por Avenida Perú, sector de inmigrantes; en esos años principalmente palestinos.

Nací en ese sector de gente esforzada. De subir el cerro Blanco y caminar entre chozas humildes hasta donde vivía Misael Escuti, no el arquero de la selección sino su padre, el poeta que —entre copa y copa de vino tinto—, colocó en versos el discurso de despedida que tuve que decir al salir de preparatoria.

Ancha es la puerta pasajero avanza es el mensaje que se lee en la parte alta del acceso principal al cementerio general. A ese lugar iba a estudiar historia aprovechando la tranquilidad del lugar. Antes de regresar a casa me detenía un rato, en silencio, con la mente en blanco, no pensaba en nada, tan solo miraba la tumba donde yace mi padre del que no tengo grandes recuerdos y que murió cuando aún no cumplía los cuatro años de edad. Junto a mi mujer nos compramos ahí un pequeño terreno, para volver por siempre, algún día, a Recoleta.

NOTA: Relato premiado en el IV Concurso Micro Relatos Periféricos Conchalí y Recoleta organizado por Periferia del Libro. Vivencias en comuna de Recoleta. Noviembre 2018

2 comentarios

  1. Avatar de Carlos Aranís
    Carlos Aranís · marzo 4, 2019

    Entretenido relato, felicitaciones.!!!
    Aprovecho de completar el mensaje que se lee al ingresar al Cementerio General y que está señalado en el escrito:

    «Ancha es la puerta, pasajero avanza, y ante el misterio de la tumba advierte, como guardan el sueño de la muerte, la Fe, la Caridad, y la Esperanza» (Luis Barros Méndez).

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    • Avatar de alfonsopino
      alfonsopino · marzo 4, 2019

      Gracias Carlos por los comentarios y completar el mensaje, no lo recordaba completo

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