LA SOLEDAD

Sentada, al interior de un bosque de araucarias, se encontraba la Soledad. Recogidas las piernas apoyaba su cabeza en las rodillas. Sobre sus hombros se había encaramado la Desdicha.

Al verlas, silenciosamente se acercaron la Pena y la Tristeza.

Los escasos rayos de sol que entraban al bosque huyeron cuando llegó la nube negra.

Se desató la tormenta de lágrimas saladas.

Ante tal situación apuradita llegó la Angustia.

Una red invisible comenzó a tejer el Suicidio. Mientras que escondida detrás de una gigantesca araucaria, la Muerte sonreía y se frotaba las manos.

Era tan inmenso el llanto que se formó un gran charco.

Como llegaron hasta ahí, nadie nunca lo pudo explicar. Aparecieron grillos y ranas que con su gorjeo y croar llamaron la atención de la Desdicha.

Los pitíos, turcas y chucaos que se habían quedado en silencio en señal de respeto, volvieron a cantar.

El pájaro carpintero comenzó a enviar un mensaje urgente para que se hiciera presente la Esperanza.

La Soledad le preguntó a la Razón que debía hacer. Ésta le contestó que los Sentimientos tenían la palabra.

Mientras tanto, sin que ninguno quisiera dar su brazo a torcer, la Soberbia y el Orgullo discutían quien de los dos había armado tal desaguisado. Cuando pasó delante de ellos la Mentira, la miraron en forma acusadora y ella dijo, -yo no fui-, pero nadie le creyó.

Cuando llegó la Esperanza, varios se interpusieron en su camino. Uno a uno los fue sorteando. El Odio, la Vanidad, la Venganza, el Egoísmo y su pariente el Egocentrismo, partieron hacia otros lugares en busca de nuevas presas.

Abrazadas se alejan juntas la Soledad y la Esperanza. Durante un tiempo las acompaña el Olvido, que lentamente va quedando atrás.

Antes de salir del bosque aparece el Amor. La Soledad se alegra, la Esperanza decide continuar acompañándola.

El Amor sonríe. Esta vez logró triunfar.

La Muerte, que durante todo el camino las había seguido piensa, -para mi, es sólo cuestión de oportunidad, ya llegará mi turno-, sin saber que después de su actuar, quedarán los RECUERDOS y esa será su derrota final.

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DE LA “A” A LA “M” PASANDO POR LA “I”

Varios días seguidos lloviendo sobre Santiago, lo cual es inusual. Seguro que va a temblar decían las señoras. Tantos días sin poder salir en bicicleta, sin hacer ejercicio al aire libre.

Sentado en mi escritorio, frente al computador, aburrido de ver facebook y de revisar el correo, de repente veo en un estante “EL PEQUEÑO LAROUSSE ILUSTRADO”, con sus 90.000 palabras. Decido hacer una caminata por sus páginas y es así que:

En la A, me tropecé con las palabras abajo y arriba. La Real Academia Española me dice que son opuestas y me abuelo me dijo que tratándose de mi abuela le daba lo mismo, pero siempre con mucho amor.

Pasé a la B y con sorpresa encontré la palabra boga, me sorprendí por que me dijo que como era un pez me lo podía comer, mientras manejaba los remos y además que todos hablaban de mi, cuando una mujer, que visité en bicicleta, me pidió un beso y no se lo di porque me timidé, como dijo uno de mis nietos una vez.

De ahí salté a la C y escuchando a varios cantantes aprendí, que si calla el cantor calla la vida.  Es cobardía y canallada cuando del cuello solo le cuelga la guitarra y asesinan a Víctor Jara, no hay consuelo, más aún si después de cuarenta años todavía no hay castigo para los culpables de ese cruel crimen.

Cuando pasé a la D encontré, del diablo y dios dudé, además definitivamente decidí defender derecho de disentir.

Caminando por la E, llegué hasta el estrado para hablar de educación, gratuita y de calidad porque estudié en el Aplicación e ingeniería eléctrica en la Universidad Técnica del Estado.

 Cuando llegué a la F, la iba a pasar por alto y de repente encontré la felicidad y como un felino.

 Salté a la G, y al encontrar la palabra galaxia me sentí pequeño, minúsculo, casi la nada misma, y aún así soberbio, que tonto soy.

En la H, un político me dijo que la palabra honestidad se escribe con g …, algo huele a podrido en Dinamarca (se lee en Hamlet), y aquí también.

¿Quien puede pasar por la I sin tener un idilio, aunque más no sea con un ser imaginario en un lugar imaginario o internet?. Es indignante que trate de imitar al imprevisible, inalcanzable, ingenioso e ingobernable NICANOR.

La J es jodida , mezcla juventud con jubilación, jura que la vida es un juego y que la semana debiera comenzar el jueves porque después viene el viernes y de ahí el fin de semana.

En la K, me detengo, para servirme un kiwi. Además ya he recorrido muchos kilómetros y llevo encima kilos de penas y alegrías.

Después de la K, viene la L, esto si es cosa seria. La pintó Delacroix guiando al pueblo. Última palabra de una linda canción de Atahualpa Yupanqui. Gian Franco Pagliaro nos dejó como legado un hermoso himno y con el permiso de él, “Te Nombro Libertad” y no te confundo con libertinaje.

Cuando llegué a la M, puedo decir que sin maestría alguna he navegado por la mar de la vida.  Miré por el ventanal, no llovía, aunque el piso estaba algo mojado, sin desearle mal a nadie, mejor me voy a pasear en bicicleta y para no ser majadero hasta aquí no más llego.