Sí, el fútbol es como la vida; quien entienda uno, podrá entender el otro. Es cierto lo que usted dice: que en este ritual —de final incierto— él es un personaje especial, siempre pegadito a la línea y por el lado de afuera. Buena idea que cuente los hechos de ese domingo en el Santa Laura y trate de llegar a un responsable. Vaya al encuentro de sus actores; ojo con las “cachañas”.
Yo no vi lo que pasó, estaba guardando las herramientas y los materiales. Cuando escuché la sirena de la ambulancia ahí me asomé pa` cachar lo que pasaba. —Ta’ güeno el pipeño—. La cancha estaba tiqui taca, pa’ eso me pagan y me rompo el lomo hace veinticinco años cuidándola. Esas piedras no son mi responsabilidad; no sabe usted las veces que les he dicho: saquen las piedras, antes que sea tarde. —¿Puede ser otra copita? Gracias—. Mi hijo vio a los que las recogían, ahí, al lado de los pacos y ellos no hicieron nada. Ahora andan todos con el culo a dos manos. Después mueven algunos hilos o billetes por aquí, otros por allá y nadie recordará lo que pasó, mire que ese mismo día —eso sí que lo vi—, ya estaban hablando con unos políticos que habían llegado a ver el partido y gratis como siempre. Sí pues, de ambos equipos y los mismos que se pelean en la tele ¿Quiénes hablaban con los políticos? Adivine usted; yo no, a uno no lo pescan ni en bajá’. ¿Las piedritas? Ahí están, saqué las que cayeron a la cancha; se lo dije: pa’ eso me pagan.
Fue un buen partido, de meta y ponga. —¿Le molesta que fume este habano?— Bien el árbitro al expulsar a Amaya por esa acción en contra de Mujica. —Perdone la tos, mi mujer me dice que debo dejar el vicio—. Usted entenderá que este club no puede ser responsable por unos hinchas visitantes que ensucian de esa forma un evento sano y familiar, poniendo en riesgo la integridad física de nuestros jugadores. Como presidente de esta institución haré valer nuestros derechos y afirmo que cumplimos con las disposiciones vigentes. Fíjese que de la Intendencia y la Municipalidad nos dieron el pase. Un incidente —por el cual usted me consulta— a los ochenta minutos, ganando holgadamente, no puede invalidar todo lo realizado en la cancha.
Adelante, asiento. Ese día los ánimos se caldearon cuando nos expulsaron a Amaya. —Le ofrezco café, agua. ¿Nada?— Algo feo le debe haber dicho Mujica; recuerde que ese pajarito se crió con nosotros, lo conocemos y, de que se las trae, se las trae. Al llegar al estadio, le hice ver a mi colega presidente la cantidad de piedras al interior de su recinto deportivo y lo que eso significaba para la seguridad del espectáculo. Ya ve usted lo que pasó casi al final del encuentro. Dígame ¿Dónde estaban las fuerzas de orden para resguardar debidamente al público y jugadores? Presentaremos nuestros argumentos y solicitaremos que el partido se juegue de nuevo, en un ambiente adecuado para un espectáculo de esta naturaleza, con garantías de imparcialidad y seguridad para todo el mundo ¿Los políticos? Uno es libre de conversar con quien quiera; estamos en democracia, ¿o no?
Tuvimos un despiste al comienzo y eso nos pasó después la cuenta. La roja al Amaya terminó de condicionar el juego. —¡Manolo, más rápido la entrega!—. No sé si fue injusta, tengo la costumbre de no comentar las decisiones arbitrales, son seres humanos ¿Usted nunca se ha equivocado? —¡Más atento Chancho! ¡Qué pasa!—. Al finalizar el partido los jugadores de ambos equipos se saludaron; lo que sucede en la cancha, ahí queda. —¡Palmatoria, si no corre en los entrenamientos no pretenda jugar el domingo!—. ¿Los incidentes? Son hechos que ocurren en cualquier parte del mundo. Ahí tiene usted la Europa League entre el Sturm Graz y el AEK Larnaca, muy parecido a lo de ese día, pero en el primer mundo después de veinte minutos se reanudó el juego. Acá, faltando diez más los agregados, se suspende y quedaban, entre pitos y flautas, doce o catorce minutos… una eternidad ¿no le parece a usted?
—Calladitas tías—, nos gritaron cuando con la María les decíamos que no hicieran tonteras. Pero esos chiquillos —usté sabe como es la juventud hoy día— nunca hacen caso y menos después de no sé cuantos pitos que se habían fumado. A eso vienen al estadio, ni siquiera ven el partido de lo volados que están. Así que seguimos haciendo los sánguches de potito pa’ tenerlos listos cuando termine el partido ¿Quiere probar uno? Son sanitos.
Vamos al bar de la esquina y nos servimos algo mientras conversamos ¿Cuentista aficionado me dijo? Mire usted. Curioso, como periodista nunca lo había pensado antes, es verdad, son actores de bajo perfil. Claro que son fundamentales en el juego, pueden influir en el resultado. Hasta donde yo sé, nunca han sido portada en El Gráfico o la Revista Estadio, tampoco una entrevista en televisión. Cierto, con sol, lluvia o frío están ahí, una carrerita para allá, otra de vuelta. Recuerdo que, a mediados de los setenta, en la Romareda, sí, en Zaragoza, tenían que usar canilleras; los aficionados metían entre la reja unas varillas con las que les pegaban en las piernas para atemorizarlos. No, no lo filmamos, es que seguíamos a Cruyff, usted sabe, eso vende. Efectivamente, la regla Nº 11 es de su exclusiva responsabilidad ¿Usted la ha leído y analizado? En ese caso concordará conmigo que deben tener más ojos que las moscas si no ¿cómo podrían hacer bien su trabajo? ¿El nombre de él? ¿Guzmán, Gutiérrez? No sé, me confundí.
Iba a todos los partidos que lo nominaban aquí en Santiago. Es una costumbre desde que estaba en la Primera B. Ese día estaba preocupado, corazonada de padre. Usted sabe que esa cancha es difícil; da lo mismo si le toca el lado de la tribuna o la popular, esto no es cuestión de posición social. Lo que falta aquí son valores, respeto, eso que antes entregaban los padres, los abuelos, la familia ¿Me entiende? Estaba por irme a los camarines donde nos reuníamos para devolvernos juntos, cuando lo veo caer. Mientras más sangre salía, más rugían los desgraciados y más piedras tiraban los infelices… Disculpe las lágrimas… Solo recordar ese momento me pone mal. Ojalá pudiera pillar a uno de ellos, solo a uno.
¡Si el hueón no levantaba el banderín, que debería habérselo metido en el hoyo, no pasa na’! Lo hizo y con eso nos cagó el invicto cuando expulsaron al Amaya ¿Cuántos fuera de juegos cobró a favor nuestro? Ni uno ¿Aonde la viste que no hubo ni uno? Claro que estaba lejos, pero uno sabe de fútbol. Le digo otra cosa más, cuando nos metieron el tercero se pusieron a celebrar en nuestras propias narices y el Mujica se reía de nosotros, con todo lo que lo apoyamos cuando era de los nuestros. Eso es provocación. Fue pura mala suerte o justicia divina lo que pasó con el pisa raya ¿Culpable? ¿De qué? ¿Tiene unas moneditas pa’ ir a apoyar al equipo el domingo?
Pase nomás, está un poco desordenada la casa. Nunca fui al estadio, tampoco lo veía por televisión; es que me ponía muy nerviosa. Cuando recién nos casamos le escondía los botines y el banderín. Siempre tuve miedo que le pasara algo. Usted ve como está la cosa, cada día peor. Ese día fue terrible, nuestro hijo mayor estaba jugando en la calle y entró corriendo, llorando y gritando: ¡mamá, mamá, algo le pasó a mi papá, lo llevan en una ambulancia al hospital! Ya no será necesario esconderle nada. Egoístamente lo tendré más tiempo a mi lado. Sí, está despierto y tranquilo.
Que bueno verlo de nuevo ¿Le ha ido bien con lo suyo? Me alegro ¿Yo? Jodido y sin novedad. Todavía con dolor de cabeza y aún me mareo al ponerme de pie. Cuatro meses desde aquel día ¿Se da cuenta usted? Pensar que estaba en la pre nómina para ir al mundial ¿Cuántas oportunidades como esas se dan en la vida? Todo se fue al carajo. La gran puta que los parió —discúlpeme el exabrupto—. ¿Volver a la cancha? No sé. Por ahora, lo importante es recuperarme, volver a mi trabajo de contador y dejar de ser una carga para mi mujer. Gracias por venir, vuelva cuando quiera. Recuerde, Efraín Gómez para servirle, juez de línea, siempre pegadito a la línea de cal.
¿Y? ¿Responsables?
Fuente Ovejuna señor. Como la vida, usted lo dijo.
EL CUENTISTA
MENCIÓN HONROSA EN LA VERSIÓN “XXIII CONCURSO LITERARIO VITAMAYOR 2022, CON LAS PALABRAS UN CUENTO” DE LA MUNICIPALIDAD DE VITACURA
Felicitaciones por la «Mención Honrosa» y por participar en el concurso con mas de 300 participantes
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Muchas gracias Fernando
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