La casa de todos o la casa común

De lo que leído, entiendo por una Constitución a la norma fundamental de carácter estructural que permite organizar un Estado, siendo la guía que orienta su gobernación. Su importancia y utilidad deriva del hecho que ella da cuenta de un conjunto de principios, valores y reglas sobre el modo de ser y de querer ser de una sociedad.


Considerando lo anterior, ¿será posible contar con una que represente a todas y todos los habitantes de una nación?


El Artículo 1, Capítulo I del texto de la nueva Constitución indica lo siguiente:

“Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural y ecológico.

Se constituye como una república solidaria; su democracia es paritaria y reconoce como valores intrínsecos e irrenunciables la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza…”.

El Artículo 4, del mismo Capítulo señala: “En Chile, las personas nacen y permanecen libres, interdependientes e iguales en dignidad y derechos”


De los 154 constituyentes, al menos, 114 aprobaron los textos transcritos. En estos acápites que definen el modo de ser y querer ser de Chile, no hubo unanimidad.


El 28 de junio recién pasado se realizó el plenario 110 de la Convención, el último antes de la entrega del texto final al presidente de la república. El objetivo de este plenario era aprobar —por al menos 2/3 de los constituyentes— cada una de las propuestas de la Comisión de Armonización al borrador de Constitución.


Previo a la votación de los temas de fondo, la Comisión presentó dos propuestas de forma al texto del borrador. La primera corresponde al orden de los capítulos que conforman la Constitución; cual primero, segundo, etc. Más de 30 constituyentes rechazaron o se abstuvieron de esta propuesta. La segunda se refiere a la forma de enumerar los artículos que conforman cada capítulo, y los incisos de estos en el caso que hubiera más de uno; la votación en este caso fue similar a la anterior. Ni siquiera en estos temas de forma hubo unanimidad.


En la revista Mensaje de mayo de este año aparece una crónica que se titula: “En el cuidado de la «Casa Común»: La Tierra como un Pobre” el cual se refiere a una encíclica —de hace siete años atrás—, del papa Francisco en que este manifiesta su preocupación por la “crisis socio – ambiental” que atraviesa el planeta. Según el autor de este artículo el Pontífice afirma: “Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y desgastada Tierra, que gime y sufre dolores de parto”.


El texto de la nueva Constitución incluye, al menos, tres temas que hoy no se pueden soslayar: paridad de género, pueblos originarios y naturaleza. En relación a este último, el texto contiene varios artículos comenzando por el primero que define a Chile como un estado ecológico y, a sus habitantes en una relación indisoluble con la naturaleza. En el artículo 103 —el cual se puede asociar al concepto de la encíclica “la Tierra como un Pobre”—, se indica: “La Naturaleza tiene derecho a que se respete y proteja su existencia, a la regeneración, a la mantención y a la restauración de sus funciones y equilibrios dinámicos, que comprenden los ciclos naturales, los ecosistemas y la biodiversidad…”. Este artículo fue aprobado por 110 constituyentes.


Los constituyentes que se opusieron o abstuvieron fueron prácticamente los mismos en todos estos casos.


En lo personal considero que tan solo tenemos una sola “casa de todos o común”: la naturaleza. Nos guste o no somos parte de ella. Cuidar su equilibrio inestable es responsabilidad de todas y todos.


El 4 de septiembre próximo deberemos votar si aprobamos o rechazamos el texto de la Constitución 2022, redactado por 154 personas elegidas por primera vez para estos fines en un proceso democrático, con paridad de género y representantes de los pueblos originarios reconocidos por ley. Agreguemos a lo anterior, que más del 53% de los incisos fueron aprobados por, al menos, 110 constituyentes, superando con creces la barrera de los 2/3, que algunos expertos en derecho denominan: “supremacía de los acuerdos”.


¿Es perfecto este texto? Poco probable ya que fue redactado por seres humanos, que el escritor ucraniano Yuri Andrujovich los define como “criatura bípeda sin plumas, capaz de tener esperanzas”.


Sí, tengo la esperanza de que esta nueva Constitución nos guíe por una senda de igualdad de oportunidades para el desarrollo de todas y todos; un camino que será largo de recorrer, que requerirá de paciencia y mucho trabajo pero que redundará en la paz que tanto necesitamos y en el cuidado de la ruca de todos: la naturaleza.

Alfonso Pino Pizarro
5 de julio, 2022

5 comentarios

  1. Avatar de Mafalda Migliaro
    Mafalda Migliaro · julio 5, 2022

    Excelente Alfonso! Feliitaciones

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  2. Avatar de Carlos Aranís
    Carlos Aranís · julio 6, 2022

    Estimado Alfonso, comparto plenamente tu opinión con respecto a nuestra relación con la naturaleza y a que la nueva constitución nos pueda llevar por una senda de igualdad de oportunidades.

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  3. Avatar de Fernando Varas
    Fernando Varas · julio 8, 2022

    Gracias Alfonso, y espero que llegue pronto el momento en que todos podamos decir «La casa de todos»

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