Breves relatos futboleros

Padre versus hijo

Esa noche del once de noviembre de mil novecientos cincuenta y nueve, mientras el padre alumbrado con una vela escribía poemas en una humilde choza de las que poblaban en esos años el Cerro Blanco, el hijo, iluminado con las luces del Estadio Nacional recibía el apodo de “Ciego” al no ver el balón que, lanzado desde treinta cinco metros de distancia por un zurdo vestido de azul con el once en la espalda, traspasaba la raya de cal a dos metros, cuarenta y cuatro centímetros de altura, y pegado al vertical derecho del arco norte.

Esos dos se aman

Él, en la posición de puntero izquierdo; a su lado un checoslovaco fornido. Por el aire un balón viaja hacia la posición de ambos. Los dos jugadores —cara al cielo de esa noche en el Nacional—, sin perderle mirada corren a buscarla. De repente, el esférico que gira y gira, exclama en un idioma que solo uno de ellos es capaz de descifrar: “Espérame ahí”. Él, inmediatamente se detiene. La pelota toca el césped. Mientras el checo sigue corriendo para alcanzarla; ella se devuelve donde la espera Pelé, para que nuevamente la acaricie.

Rivales

Uno vestía camiseta y medias blancas más pantalón negro. El otro, todo de azul. Delante de ellos una pelota de fútbol. El blanco, con el codo de su brazo izquierdo hundido en las costillas de su adversario intentaba llegar primero al balón, mientras que el de azul, con su brazo derecho extendido a la altura del pecho de su contrincante, pretendía lo mismo que su rival. Sus rostros mostraban el esfuerzo que estaban haciendo para doblegar al otro. El partido terminó para siempre el domingo 22 de mayo de 1960 a las 15:11 horas, cuando se cayó la figura de porcelana que adornaba la sal de estar de nuestra casa.

2 comentarios

  1. Avatar de Maffi Migliaro
    Maffi Migliaro · octubre 8, 2020

    Excelentes relatos! Felicitaciones Alfonso.
    Me gustaron muchos, los tres.

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