Emilia Tellez

Diez de la mañana de un miércoles cualquiera de verano. Hola patrón buenos días, espere aquí, la patrona ya se va. Ahora patrón tire la cola pa’ tras, eso, ahora todo pa’ adelante, quiébrese más, pegadito al árbol, así me deja hueco pa’ otro cliente. Richards toma las llaves del auto por si hay que moverlo. ¡Hoy todo fresquito, la reineta regalá! ¡El congrio colorado, mueve la cola y saluda, listo pa’ el caldillo!. ¡Fresca, fresca la corvina! ¡y pa’ que decir de las machas y almejas!. ¡Está lindo el salmón, calidad chilena!. ¡Aquí están los mejores pejerreyes!. ¡Están re buenos los melones, elija tunas o calameños le tenemos!. ¡De Paine vienen, vienen de Paine las sandías, pase y pruebe, puro jugo, dulces las sandías!. ¡Buenas, buenas las frutillas, solo pa’ clientes con criterio formado!. Dos kilos de papas por favor. De estas le doy patrón, la calidad va por dentro, en la casa lo van a aplaudir, me dice el flaco y me mira con una sonrisa sincera en su rostro, dejando al descubierto su boca donde faltan varios dientes, mientras el ayudante un gordo que algún problema mental debe tener abre la bolsa de plástico para tomar las papas, sin antes mirarme con sus ojos redondos, y diciéndome con un gesto que esas son las buenas. De Limache, de Limache aquí están los mejores tomates, caserita que se le ofrece, elija usted misma, todo está fresquito. Camino hasta la casera de las verduras. Busco en el bolsillo el listado que hicimos ayer y no lo encuentro, ¡mierda!, otra vez lo olvidé. Que le damos caserito, no me diga que otra vez olvidó la lista. Así nomás es, pero vamos de memoria que se puede. Lleve estos choclos, están de miedo pa’ cocido y un kilito de granados, quedará como rey, las dos lechugas de siempre, le doy una escarola y otra marinera que están de miedo. Dame dos berenjenas de las que estén duritas, —¿así como estas?— me dice y se mira el pecho. No sé, tendría que tocarlas para saber como están, —chií y después viene la patrona y me saca la cresta mejor no lleve berenjenas, además usted me dijo una vez que no le gustaban—, zapallos italianos y un corte del otro también, cinco cebollas moradas, llévese las seis por cinco lucas, bueno ya, hoy estoy fácil, cilantro dos atados para el arroz verde, cebollines y tomates con eso me voy. Cuídese casero nos vemos el próximo miércoles. Adiós y no ofrezca tanto las berenjenas. No patrón sólo a usted pero que no se entere la patrona. Hola patrón ¿todo bien?, ¿la patrona?, ¿qué le doy?, todo está re bueno. Rosita, págate de cinco mil ochocientos con diez lucas. Rosita, ¿cuánto le debo por el kilo y medio de frutillas?, ¿no va a llevar queque?, chií está re bueno mi queque, además le tengo humitas y pastel de choclo, no ve que hay que diversificarse Aquí, aquí al buen queque de la Rosita. Vanemie, dos melones tunas al señor. ¿Trabajan los haitianos?. Sí señor mucho más que los chilenos, tienen hambre y no paran de trabajar, mire usted a los chilenitos esos paraos ahí sin hacer nada, ahora se creen gerentes. Llapo Lucho sácate las manos de los bolsillos y ordena allá atrás los limones. Ya pues niños chicoteen los caracoles que la cosa está lenta. Rosita, ¿cómo están las cerezas? Muy buenas, pruebe. Kilo y medio de cerezas, dame un surtido de duraznos, dos docenas, menos conserveros, cinco paltas, un kilo de frutillas. Con esto me voy. Agrégale cinco plátanos. Le saco la cuenta ya. Rosita págate de ocho mil trescientos con diez lucas. Rosita te vas a volver loca. Ya estoy medio loca. A lo mejor enamorada. Nunca tan loca, tengo un pololo, con eso me basta. Me levanto a las cinco de la mañana, cargamos los camiones mientras mi hermano se va a la Vega. En la tarde de vuelta a la casa, descargar los camiones, revisar la fruta, botar la que está mala, sacar las cuentas, comer algo y a acostarse, no me queda tiempo pa’ el amor. Chao casero nos vemos el miércoles, saludo a la señora. Cargo las dos bolsas y me ve el Richards. Yo le llevo las bolsas. ¿Ese es tú hijo? Sí, el concho, tiene 24 años y me salió chueco. ¿Cómo así? es del Chuncho y yo del Colo pero igual lo quiero. Ahí está la pierna, también acomodando autos, este es un emprendimiento familiar —como dicen ahora—. Tengo cuatro hijos y tres nietos de una de mis hijas y yo ya le dije, para la cosa mira que hay hartos condones, después tení que educarlos y tienen que ir a la universidad, no van a ser acomodadores de autos en la feria como yo, no po, si uno quiere que progresen. Fíjese que una de la nietas en octavo tiene cuatro compañeras embarazadas, no hay salud, los papás tienen trece, catorce años. Adiós patrón y que tenga una buena semana, nos vemos el próximo miércoles aquí en la feria de Emilia Téllez, si el pulento no dice otra cosa.

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4 comments

  1. Fernando · abril 15

    Entrete, me voy a la feria a ver las berenjenas

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    • alfonsopino · abril 15

      Fernando, muchas gracias por tu comentario. Ojo que en no todas las ferias hay buenas berenjenas

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  2. Maricarmen · abril 20

    Hasta me dieron ganas de ir a la feria!
    Me gustó el nombre del haitiano . Buen día!

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    • alfonsopino · abril 20

      Gracias hija por tu comentario. La feria es entretenida y vale la pena visitarla, especialmente está. Besos

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