ESTOY CONTIGO

Estoy con las más de 120 víctimas y sus familiares de los atentados terroristas de Paris. También con las 200 y tantas del avión ruso.

Estoy con los miles de refugiados que arrancan de Siria e Irak, especialmente con los niños y niñas, las víctimas inocentes de la barbarie.

Como no voy a estar con las víctimas y familiares de Atocha, del atentado de Londres, las Torres Gemelas y los miles que han muerto en Siria , Irán e Irak.

Estoy con todos los que han sufrido por la irracionalidad de algunos, amparados en el Corán, Tora o la Biblia y también por la codicia, avaricia e inescrupulosidad de unos pocos.

Pero no estoy ni ahí con los Bush, Obama, Putin, Cameron, Hollande, Al Assad ni con Abu Bakr al-Baghdadi que todo lo transforman en sacar cuentas de conveniencias y de estrategias geo políticas de cuanto gano y cuanto pierdo.

Jamás he estado ni estaré con los traficantes de armas, los que venden petróleo en el mercado negro y tampoco con los que sabiendo su procedencia lo compran, permitiendo financiar la barbarie e irracionalidad.

A lo mejor todos debiéramos ser como el periodista Antoine Leiris que a raíz de los atentados de Paris escribió en Facebook:

“La noche del viernes ustedes robaron la vida de un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero ustedes no tendrán mi odio. No sé quiénes son y tampoco quiero saberlo, ustedes son almas muertas. Si ese Dios por quien ustedes matan tan ciegamente nos ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi mujer habrá sido una herida en su corazón”.

“Así que yo no les daré el regalo de odiarlos. Ustedes lo están buscando, pero responder al odio con la cólera sería ceder a la misma ignorancia que hace de ustedes lo que ustedes son. Ustedes quieren que yo tenga miedo, que mire a mis conciudadanos con ojos desconfiados, que sacrifique mi libertad por la seguridad. Perdieron. Sigo siendo el mismo de antes”.

“Yo la he visto esta mañana, finalmente, después de noches y días de espera. Ella estaba tan hermosa como cuando partió el viernes por la noche, tan bella como cuando me enamoré perdidamente de ella hace más de 12 años. Por supuesto que estoy devastado por el dolor, les concedo esa pequeña victoria, pero esta será de corta duración. Sé que ella nos acompañará cada día y que nos volveremos a encontrar en ese paraíso de almas libres al que ustedes jamás tendrán acceso”.

“Nosotros somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. Y ya no tengo más tiempo para darles, tengo que volver con Melvil que ya ha despertado de su siesta. Tiene apenas 17 meses de edad. Va a comer su merienda como todos los días, después vamos a jugar como siempre y, toda su vida, este pequeño niño les hará frente siendo feliz y libre. Porque no, ustedes no obtendrán su odio”.

Estos son los que valen, estos son los indispensables, este es a quien seguir, estos son los que mantienen la esperanza en un mundo sin odio ni venganza.

Gracias monsieur Leiris, estoy contigo, en tu dolor y tu ejemplo. Melvil estará siempre orgulloso de ti y por seguro que él será una gran persona, como su padre y su hermosa madre.

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