De gorriones, abejas e insectos
Édith Giovanna Gassion, nació en Paris, un día de diciembre de 1915. Hija de un acróbata de la calle y una administradora de un burdel. Edith tuvo una infancia dura y complicada, durante sus primeros años fue criada por su abuela y años más tarde se fue a vivir en el burdel que su madre administraba; a menudo quedaba bajo el cuidado de las prostitutas. Cantaba en las calles del barrio Pigalle, cuando Louis Leplée, propietario del cabaret Gerny’s, uno de los más conocidos de París se detuvo a escucharla y la bautizó como «Môme Piaf» («pequeño gorrión»), había nacido una nueva estrella: Edith Piaf, que nos dejó hermosas canciones —“No me arrepiento de nada”; “Himno al amor”; “Bajo el cielo de Paris”, …— e impulsó las carreras artísticas de Charles Aznavour e Ives Montand entre otros. Este gorrioncillo murió en octubre de 1963, a la temprana edad de 48 años.
Estaba escuchando a la Piaf —las coincidencias que me llevan cada vez más a pensar en la transmisión de pensamientos—, cuando Edna me anima a leer un artículo sobre los gorriones en China que atrajo su atención. Así, buscando en Google encontré variada información sobre este tema. Un extracto:
“En el año 1958 el gobierno chino de Mao Zedong, decide exterminar los gorriones de China porque estos se comían las semillas de granos y frutas. Supuestamente se obtendrían más toneladas de grano al desaparecer un ave que se alimentaba de ellos. Entre los métodos de exterminio, se movilizó a la población para que golpease ollas y sartenes hasta que los gorriones y otros pájaros cayeran muertos de agotamiento.
En China murieron millones de gorriones, ni siquiera se salvaron los que se refugiaron en zonas extraterritoriales como embajadas. El ave fue prácticamente extinguida de China y cómo consecuencias de esta absurda decisión en contra de la naturaleza, llegaron plagas de insectos —como la langosta— que asolaron los cultivos siendo uno de los detonantes de la “Gran Hambruna China”. El historiador holandés Frank Dikötter calcula en 45 millones los muertos. El gobierno chino tuvo que rectificar la decisión. Solución: importar gorriones desde la Unión Soviética”.
No solo los gorriones han tenido problemas con los seres humanos.
El antropólogo Jason Hickel, en su libro “Menos es más”, relata: “A fines del año 2017 un grupo de científicos, que durante décadas llevaban contando minuciosamente la cantidad de insectos en varias reservas naturales de Alemania, informaron que tres cuartas partes de los insectos voladores de esas áreas habían desaparecido en un periodo de 25 años. La causa era la conversión de los bosques circundantes en terrenos agrícolas y el subsiguiente uso intensivo de productos agroquímicos”. Un miembro del equipo indicó a The Guardian: “Parece que estamos convirtiendo enormes extensiones de tierra en lugares inhóspitos para la mayoría de las formas de vida y vamos encaminados al apocalipsis ecológico. Si nos quedamos sin insectos, todo lo demás se viene abajo”.
En el diario electrónico bbc.com, se publicó el 3 de septiembre del 2019 un artículo que se titula: “Por qué han muerto 500 millones de abejas en Brasil en solo 3 meses”. En el artículo se indica: “Quienes investigan las causas apuntan como culpables a los pesticidas usados para matar las plagas y advierten de las consecuencias de la muerte de estos seres con un papel tan importante en la cadena alimentaria de todo el planeta”.
Las abejas tienen problemas de subsistencia en muchos otros países.
El 20 de mayo del 2021 se publicó en biobiochile.cl un artículo titulado: “Las abejas en Chile están en serio peligro y es culpa de sus habitantes”. En este artículo se señala que cerca de 450 especies se han descrito para Chile, aunque se cree que hay unas 800 en total. De ellas, un 70% son endémicas y muchas de estas abejas se encuentran en serio peligro debido, principalmente, a la pérdida de hábitat provocada por la expansión de la agricultura intensiva y la urbanización”.
Diversos científicos que se han dedicado a estudiar la importancia de los insectos —y de las abejas en particular— en la naturaleza, señalan que aproximadamente un tercio de los alimentos que comemos hoy en día dependen de la polinización, de la que se encargan principalmente las abejas.
En el número 58 del libro “The Economist: 100 Obituarios”, se encuentra el de Karl Kehrle. Un salvador de las abejas, murió el 1 de septiembre de 1996, a los 98 años.
“Este monje benedictino crió una muy digna abeja británica. Donde sea en el mundo que se reúnan los apicultores, siempre hablan con asombro de la robusta abeja de Kehrle, que produce mucha miel y es reacia a picar —se lee en el libro y continua más adelante— . Su abeja Buckfasts —llamada así por la abadía en Devon donde era monje— se convirtió en un producto no tradicional de exportación y le hizo ganar muchos miles de libras a la congregación. Kehrle era insuperable como criador. Les hablaba a las abejas. Las acariciaba. Aportó a las colmenas una calma a la que, según aquellos que lo vieron trabajar, respondieron las sensibles abejas”. Un ejemplo de un ser sintiente.
En la web de las Naciones Unidas se encuentra el siguiente artículo: “Las abejas y otros polinizadores, como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, están, cada vez más, amenazados por los efectos de la actividad humana”.
“La polinización es un proceso fundamental para la supervivencia de los ecosistemas, esencial para la producción y reproducción de muchos cultivos y plantas silvestres. Casi el 90 por ciento de las plantas con flores dependen de la polinización para reproducirse; asimismo, el 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización y el 35 de las tierras agrícolas mundiales. Los polinizadores no solo contribuyen directamente a la seguridad alimentaria, sino que además son indispensables para conservar la biodiversidad”.
“Para crear conciencia sobre la importancia de los polinizadores, las amenazas a las que se enfrentan y su contribución al desarrollo sostenible, las Naciones Unidas declararon el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas. El objetivo principal es proteger a las abejas y a otros polinizadores para que puedan contribuir de forma significativa a resolver los problemas relacionados con el suministro de alimentos en el mundo y acabar con el hambre en los países en desarrollo”.
Todos dependemos de los polinizadores y por ese motivo, es crucial controlar su declive y detener la pérdida de biodiversidad.
Hoy, 12 de julio del 2023, la Unión Europea discute una ley para proteger el hábitat de las abejas y restaurar la vida en aguas y territorios desgastados producto del uso indiscriminado de plaguicidas. ¿La aprobarán?
A lo mejor en un futuro cercano, cuando ya sea demasiado tarde, la sociedad se verá enfrentada a la paradoja de las abejas (también insectos) y los diamantes: ¿Qué es más valioso?
Alfonso Pino P.