Los 10K

El inicio

Una amiga muy querida me contaba que acostumbraba ir con su abuelo todos los domingos a misa de doce a la Catedral de Santiago. Ella se tomaba del brazo de él y caminaban a paso lento el kilómetro y medio entre su hogar y la iglesia. La rutina se terminó cuando mi amiga se casó. A sus ochenta años lo recuerda con cariño, nostalgia y alegría.

Desde hace cinco años con mi hija Maricarmen, tenemos la costumbre de juntarnos los domingos.

Al principio salíamos en bicicleta y lo cambiamos por caminatas, que nos permite conversar durante sesenta, setenta o noventa minutos cada vez. Terminamos nuestro encuentro compartiendo otra hora, mientras consumimos un café cortado sin lactosa y dos medias lunas, normalmente en el mismo negocio. Caminar por caminar, eso es lo nuestro, recorrer las calles que los domingos están cerradas para vehículos y ver a las personas, familias, niños y niñas circulando alegres, escuchar sus comentarios, fotografiar un mural o algo escrito en una pared es vivir la ciudad. Es nuestro ritual, nuestra ida a misa. Es, el regalo que nos hacemos y para mi, un privilegio el contar con ese tiempo en compañía de mi hija

En la navidad del año 2019, Maricarmen me regaló la inscripción para participar, junto a ella, en los 10K de la Maratón de Santiago 2020 a realizarse el 19 de abril de ese año.

—¿Corriendo?, le pregunté

—No, caminando fue su respuesta y respiré aliviado, porque correr no es lo mío.

Entonces, mientras todos van trotando nosotros iríamos caminando rápido, tan rápido que lleguemos a la meta antes que se cierre la carrera. Lo más probable es que seamos los últimos en cruzarla, eso no nos preocupa, igual seremos felices de haber realizado juntos lo que nos propusimos.

Un virus, COVID 19, trastocó todos los planes en el planeta y lamentablemente millones de personas han fallecidos a causa de esta pandemia. Que se postergara indefinidamente el Maratón de Santiago era lo de menos. Con Maricarmen aprovechamos todas las oportunidades y resquicios que tuvimos, durante los largos y agotadores periodos de enclaustramiento, en estos dos años, para juntarnos y caminar aunque mas no fuera treinta minutos. En cuanto se normalizó algo la situación sanitaria, volvimos a nuestras caminatas dominicales para hablar de la vida; política; familia; trabajo; libros; del infaltable café sin lactosa con medias lunas y especialmente de la alegría del encuentro, más la esperanza del reencuentro del siguiente domingo.

El 24 de mayo del 2021, el Maratón de Santiago 2020 anunció que el evento sería el 8 de mayo del 2022; teníamos un año para prepararnos, así que lo tomamos con calma, cualquier cosa podía pasar, mal que mal el nivel de incertidumbre ha ido en aumento y hacer planes a tan largo plazo no tenía sentido. El 6 de abril del presente, las redes sociales explotaron señalando que: “Después de dos años vuelve el Maratón de Santiago, que tendrá partida y meta en el Parque O’Higgins, confirmado para el próximo 8 de mayo”. Que buena noticia. El hecho trae consigo que finalmente estamos dejando atrás, ojalá, la pesadilla del COVID.

Treinta mil personas participarán en este evento. Todos se están preparando para estar en el punto de partida y recorrer en el menor tiempo la distancia en la que están inscritos. Diez mil trescientas de ellas, más mujeres que varones, recorrerán los 10K. Junto a mi hija,  caminaremos esta distancia y seremos parte de una fiesta popular y democrática.

Objetivo y preparación

Buena caminata, buen cansancio. Así que poco a poco comenzamos a extender los recorridos y apurar el paso para lograr nuestro objetivo: hacer nuestros 10K a un promedio de 9,5 min/km, idealmente a 9,0 min/km. Serán noventa y cinco minutos de caminata sin parar. No tendremos el semáforo en rojo que nos dará algunas segundos de descanso.

En nuestra preparación hemos inventado recorridos y descubierto nuevos senderos en el San Cristóbal —que los domingos se llena de gente caminando, trotando o en bicicleta—, donde se escuchan los distintos acentos que hoy pueblan nuestro país.

Durante la semana, cada uno a lo suyo, tratando de agregarle kilómetros a las piernas: caminando, usando la trotadora, la bicicleta estática, todo ayuda.

El viernes 15 de abril haremos los 10K que contempla la maratón. Ahí veremos nuestra realidad. Y la conclusión es que podemos cumplir con nuestro objetivo, siempre que logremos compaginar dos cosas: concentración en no perder el ritmo, —especialmente en los últimos dos kilómetros—, y disfrutar el ambiente que se vive y sorprende en eventos multitudinarios.

La previa

El jueves 5 de mayo retiramos los kit correspondiente en la Expo Runner. La fiesta fue en la estación Mapocho. Se sentía la alegría, ansiedad y el deseo de que el tiempo pasara rápido para que fuera domingo.

Para alegría de Maricarmen, la primera ola de largada —en la cual estábamos inscritos— de los 10K sería a las 10 a.m. En cambio la de los 21K era a las 7:40.

Planificamos lo que pensábamos eran todos los detalles: la hora a la que mi hija me pasaría a buscar, el lugar de encuentro y donde dejaríamos estacionado el auto para seguir en el Metro y llegar al Parque O’Higgins a las 9:00 a.m.  

La principal duda era el clima. El pronóstico indicaba frío. Ponerse dos o tres capas delgadas de ropa. Que tipo de pantalones. Mal que mal debíamos esperar una hora para el momento de partida.

Y antes de irse a dormir dejar lista la ropa que se usará el día tan esperado. Colocar la alarma del despertador a las 6:45 y no sé para que si igual me voy a despertar temprano.

Y al fin llegó el día

Y todo lo planificado no sirvió. Hacía más frío de lo que indicaban los distintos pronósticos. Pero lo peor fue que la congestión vehicular y la cantidad de calles, por las cuales no podían transitar vehículos era de tal magnitud que toda nuestra programación de encuentro no sirvió de nada, y sobre la marcha tuvimos que rehacer todo. Finalmente logramos llegar al Parque O’Higgins, con el tiempo suficiente para instalarnos en el encajonamiento que nos correspondía y comenzar a disfrutar la alegría de un encuentro ciudadano exento de violencia.

A las 10:00 en punto se dio la largada y comenzamos a caminar y disfrutar el apoyo de la gente que nos animaba a orillas del recorrido. Ver a las parejas corriendo y empujando un coche en el que los acompañaba su hijo/a. Caminar y animar a los que iban más lento que nosotros.

—¿Cómo vas hija?

—Bien

—¿Puedes apurar un poco más?

—Sí

Uno a uno fueron pasando los kilómetros y después de 1hora:28minutos:47segundos recorrimos los 10 Km, a un ritmo de 8:53 min/km.

¡Lo logramos con creces! Pero sobre todo, guardamos este recuerdo de haber recorrido juntos  la Maratón de Santiago 2022.

Y esperamos ir por más.

El próximo domingo nos juntaremos para caminar, compartir un café cortado sin lactosa y dos medias lunas.