Imágenes

Lanzaron tres dados sobre la mesa. Aparecen tres imágenes distintas. La primera es un puente, la segunda una pirámide, no sé que es la tercera. Debo escribir algo. Las cinco compañeras del taller de escritura todas concentradas, su lápices vuelan sobre el papel. No sé que es la tercera imagen. Una es un puente, ya lo sé, de madera como el que hay camino a Rungue. Nos dieron veinte minutos para escribir el cuento, ¿cuantos llevamos?, no tomé la hora ¿serán siete u ocho?, ¿y la tercera imagen, que es?. Los tablones anchos a lo largo del puente, todos lo cruzan caminando, yo en la bici. Mierda, ¿qué imagen es?. Meto la rueda delantera en la separación entre ellos, al suelo, esguince de rodilla. Pero la tercera, no tengo tiempo, y no sé que es. Ellas escriben, tachan y vuelven a escribir, saben lo que están haciendo y yo todavía no doy con la tecla adecuada. Estoy sudando. Debo calmarme, pensar. No, se trata de sentir. Deben quedar siete minutos. La primera puente, la segunda pirámide, como la del Sol, es muy agotador subirla y terrorífico bajarla. La pendiente es muy fuerte debo bajar con cuidado. Concéntrate, siento miedo, estoy aterrado. Trata de encontrar el significado de la tercera imagen. Estoy entero mojado, debo bajar como sea, ¿sentado?, no llegaré nunca, pero si me paro el vértigo, tengo deseos de saltar. ¿Cuántos minutos faltan?, tres dice una de ellas y escriben y escriben, cada una lleva como una página. Voy a volar y salto, quiero alcanzar una estrella. ¡Esa, esa es la tercera imagen! y caigo, sigo cayendo, me voy a estrellar. ¡¡¡Nooooo!!!.

Me zamarrean, despierta amor, —dice mi mujer y agrega— parece que tuviste una pesadilla.

Sí, ya pasó, estoy bien. Sigue durmiendo, gracias. Un beso.